PAN PLANO le canta retruco al covid 19

Desde que abrieron su primer local, en 2016, y a pesar de que habían trabajado con expertos para lograr una carta de 25 variedades de alta calidad, los cuatro socios creadores de Pan Plano tenían muy claro que no querían vender pizzas.

“Lo que íbamos a ofrecer era una experiencia: que, al venir, el cliente se sintiera por una noche en una calle de Italia. Si lográbamos eso, tendríamos éxito”, sintetiza Francisco Tillard.

Junto con Joaquín Méndez, Cristian Dünkler y Gonzalo Gordillo Tillard, arrancó por entonces la cadena de pizzas de calidad que, efectivamente, logró aceptación de público y en enero último abrió su sexta sucursal en la ciudad (la primera de cuatro en plan para este año), redondeando tres propias y tres franquicias.

–Lograron diferenciarse en una “commodity” culinaria.

–Por eso se llama Pan Plano y no pizzería, porque la pizza comenzó como pan plano al que se le agregan ingredientes y se terminó llamando pizza. Queríamos renovar la propuesta y generar una nueva alternativa.

–Sin descuidar la pizza.

–Para nada. Desde el inicio decidimos que el producto debía ser de altísima calidad, y en eso nunca cedimos. Además, el consumidor que apunta a la experiencia está dispuesto a pagar cierto ticket. El producto es un cimiento de Pan Plano y fuimos innovadores. Por ejemplo, debutamos con la pizza de peperoni en Córdoba, hicimos punta con la de burrata.

–Pero apareció el Covid-19.

–Un problema como este no vivimos nunca, ni en este rubro ni en otros. No tiene precedentes y por eso te hace tomar decisiones que tampoco lo tienen. El viernes 13 de marzo fue el último día que trabajamos bien. De un día para el otro bajaron 80 o 90 por ciento las ventas. Y luego la cuarentena.

–¿Qué hicieron?

–Con mis socios siempre pensamos a largo plazo y en función a eso capacitamos nuestros recursos y tomamos muchas decisiones. Por eso esto nos tomó muy organizados. Además, creemos en que siempre tenemos cosas por aprender y somos muy abiertos a escuchar a otros, a buscar ayuda de quien más sabe. Por ejemplo, integramos un grupo en la Cámara de Franquicias con referentes de empresas en el que intercambiamos visiones; hay gente con mucha experiencia.

–Útil en una crisis como esta.

–Haber desarrollado espacios de intercambio con otros emprendedores fue nuestro principal apoyo.

–Empleados y salarios son la gran preocupación. ¿Qué hicieron?

–Los que son población de riesgo están con licencia, los que tenían vacaciones pendientes, algo habitual para la época, se las tomaron. Y, como pudimos mantener la actividad del delivery, muchos trabajan. Cada franquiciado implementó salidas parecidas. El tema es algo que preocupa mucho y lo vamos viendo a diario, analizando qué hacer.

–¿Tener “delivery” fue clave?

–Mucho. Lo teníamos en dos locales, así que decidimos generalizarlo. Achicamos la carta de 25 a 15 variedades, para bajar el costo de mercadería. La materia prima que teníamos la vendimos en promociones para liquidar stock y quedar más líquidos. También redireccionamos la comunicación en medios y en redes al delivery.

–¿Igual en las franquicias?

–Sí, tenemos una relación muy cercana con los franquiciados. A mí me importa más la inversión del franquiciado que la mía, porque es gente que confió en uno. Hoy hacemos delivery en todos los locales, son cinco, porque en barrio Jardín hay dos, uno es sólo salón y está cerrado.

–¿Qué planes tienen a futuro?

–Estamos lanzando un producto nuevo. Lo habíamos desarrollado para el salón, pero esto de la cuarentena nos obligó a lanzarlo por delivery. Se llaman “piadinas”, una comida italiana con masa de pizza y distintos rellenos: vegetariano, de muzzarella, jamón crudo, etcétera.

–¿Y a mediano plano?

–Pensamos que el negocio del local se va a reactivar recién en agosto o en septiembre. Ahora viene el invierno, temporada baja. Este será muy difícil. Y cuando haya actividad, habrá que pagar todo lo que quedó pendiente. Serán meses endeudados.

–Y “delivery” a full...

–Sí, vino para quedarse. Antes era una experiencia de dos sucursales; hoy es de toda la cadena y se va a fortalecer. Estamos pensando en cómo agregarle valor, cómo trabajar el concepto de experiencia, que es un gran desafío. Tanto para el consumidor como para nosotros, será un regreso complicado que demandará mucha creatividad.

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Fuente: www.gaf-franquicias.com

14 de Agosto de 2020