La palabra “franquicia” se usa para todo: algunos la ven como una inversión segura, otros como una cadena de reglas que te ata, y otros como una forma de crecer rápido. ¿La verdad? La franquicia no es magia. Es método. Y cuando hay método, baja el riesgo. Cuando no lo hay, se convierte en un problema caro.
En esta nota te explicamos sin humo qué es una franquicia, qué recibe cada parte, cómo se gana dinero y en qué casos conviene (y en cuáles no).
¿Qué es una franquicia?
Una franquicia es un acuerdo por el cual una marca (franquiciante) le permite a un tercero (franquiciado) operar un negocio bajo su nombre y su sistema, a cambio de pagos y el cumplimiento de estándares.
Traducción: el franquiciado no compra “un logo”. Compra un modelo probado + know-how + soporte + reglas.
¿Qué pone cada uno?
El franquiciante aporta:
El franquiciado aporta:
¿Cuáles son los pagos típicos? (y para qué deberían existir)
Ojo: que exista un pago no es malo. Lo malo es pagar y no recibir sistema a cambio.
Por qué a veces conviene más que empezar de cero
En mi opinión, una franquicia bien armada tiene ventajas concretas:
Cuando NO conviene meterse en una franquicia
Hay situaciones donde conviene frenar y evaluar mejor:
La pregunta que ordena todo
Antes de entusiasmarte, preguntate esto:
¿Estoy comprando un negocio… o un sistema de negocio?
Una buena franquicia te vende un sistema: operación, soporte, control y método.
Si querés entenderlo bien y rápido, entrá al ABC de las Franquicias en la sección: “Qué son las franquicias”.
Fuente: www.gaf-franquicias.com
9 de Febrero de 2026